Tabaco y Diabetes: Mala combinación.

El tabaco mata cada año en Europa a 1,2 millones de personas. No solo provoca cáncer de pulmón o afecta al rendimiento físico, sino que también es uno de los peores factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares: Tabaquismo, Diabetes, Tensión alta o Colesterol, además de marcadores como la edad o el sexo –el masculino posee una mayor tendencia a sufrir este tipo de patologías- resultan problemas determinantes a la hora de sufrir, por ejemplo, infartos de miocardio.

Cuando dos o más factores de riesgo convergen en un mismo paciente los riesgos no se suman, sino que se multiplican. La diabetes, y más concretamente la hiperglucemia daña las arterias, endureciéndolas y favoreciendo la aparición de trombos o tensión arterial elevada. El tabaco también tiene un serio efecto perjudicial para la circulación, lo que provoca que el riesgo del diabético a la hora de fumar sea mucho mayor que el de cualquier otra persona, estimulando gran cantidad de complicaciones derivadas de esta patología del sistema endocrino.

Algunos estudios aseguran que el efecto de un solo cigarrillo se multiplica por 6 en el paciente diabético, además de producir mayor resistencia a la insulina y una intensa variabilidad en los controles. Por lo tanto, tabaco y diabetes están destinados a moverse en ámbitos diferentes. Si ha sido diagnosticado con diabetes y fuma, recomendamos dejar este hábito como una pauta básica para obtener un control decente sobre la enfermedad.

Recuerde que si continua con la costumbre de fumar, el riesgo de sufrir neuropatía, retinopatía diabética o problemas en piernas y brazos es muy alto.

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