LA HIPOGLUCEMIA DEL DIABÉTICO

El cuerpo de la persona diabética tiene una dificultad no sólo en el manejo de los glúcidos, sino tiene alternado todo el metabolismo energético, lo que traduce que no siempre sea fácil lograr el control metabólico.

Las personas diabéticas como primer paso en el tratamiento deben realizar una alimentación adecuada, que disminuya el aporte de glúcidos refinados y harinas, aumente el aporte de cereales, verduras y proteínas. Es necesario contar con el apoyo de una nutricionista la cual podrá orientar a la persona no sólo en los alimentos que puede comer sino en orientar cual es la mejor forma de prepararlos.

Una alimentación inadecuada predispone a tener alternaciones en la glucemia, tanto hipoglucemias como hiperglucemias, aspectos que deberá valorarse en todo tratamiento.

Según el tipo de diabetes que posea el paciente podrá utilizarse sólo medicación en comprimidos. La misma es recomendada para la diabetes tipo 2. En cambio, para la diabetes tipo 1 el uso de insulina es necesario, porque no tiene células pancráticas para la formación de insulina. Existen diversos tipos de insulina, que según las cifras que tenga el paciente deberá valorarse cual utilizar.

Existe una insulina que actúa muy rápidamente, la cual sólo deberá utilizarse con un control previo de la glucemia capilar con un glucómetro. El riesgo de sufrir hipoglucemia es algo sin un control adecuado de la cifra previo a la aplicación.

En cambio, la insulina que actúan más lentamente, a lo largo de todo el día, puede utilizarse sin problemas, porque contribuye al mantenimiento de la glucemia a lo largo del día.

Siempre en la noche el aporte de insulina que se debe aplicar el paciente diabético es menor porque los requerimientos disminuyen, sino el riesgo de hipoglucemia aumenta.

Actualmente con la tecnología disponible: los distintos tipos de insulina y los glucómetros que pueden utilizarse en el hogar se puede lograr un buen control de las cifras de glucemia, disminuyendo al mínimo las crisis de hipoglucemia.

Frente a una hipoglucemia, que se caracteriza por dolor de cabeza, visión borrosa, taquicardia, sudoración, nerviosismo, cansancio, confusión, se debe administrar azúcar al paciente. La mejor opción es administrarle medio vaso de una gaseosa, jugo natural de fruta, o simplemente una cucharada de azúcar disuelta en un vaso de agua.

Luego de superada la crisis de hipoglucemia será necesario que la persona coma algún alimento como forma de obtener mayor cantidad de azúcar para nivelar los valores hacia el rango normal. No dude en consultar con su médico frente a la aparición de los síntomas.