La diabetes y la hipertensión

La diabetes y la hipertensión son dos enfermedades crónicas y dos de los principales factores de riesgo cardiovasculares. Pero además tienden a asociarse con mucha frecuencia y esto no es producto del azar sino que se debe a que existen mecanismos comunes para ambas enfermedades.

La diabetes es una enfermedad muy frecuente, sobre el 12% de la población, y más de la mitad de estas personas van a sufrir hipertensión arterial, y ambas enfermedades se potencian para lesionar determinados órganos.

Hay poblaciones en las que la diabetes es más precoz, especialmente en aquellas sociedades con obesidad, y en otras poblaciones es la hipertensión la que por razones familiares tiene mayor prevalencia que la diabetes, pero no se da una antes que otra o al revés, sino que ambas enfermedades surgen sin seguir un orden de aparición.

Al ser patologías que no dan síntomas, que pasan desapercibidas, es importante que aquellos pacientes de más de cuarenta años se hagan controles, pero en aquellos que tienen antecedentes familiares sería mejor iniciar los controles periódicos a partir de los 20 años.

Los órganos que se dañan con estas dos enfermedades son varios, pero especialmente afectan primero al riñón, luego lesionan la retina que es la película que sensibiliza la visión del ojo, y por último el corazón (enlace en inglés) y los grandes vasos.

Debe tratarse conjuntamente la hipertensión y la diabetes, ya que tratando una se beneficia la otra y viceversa. Buscando la mayor eficacia para cada una de ellas se consigue una amplitud del tratamiento y una expansión en su eficacia.

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