Actividad física diaria predice el grado de resistencia a la insulina

Este estudio examinó la asociación independiente de la actividad física objetivamente medida en resistencia a la insulina, controlando por variables de confusión como: fitness cardio-respiratorio, adiposidad, sexo, edad y estado de fumar.
Métodos: Se obtuvieron datos de salud nacional y nutrición examen encuesta 2003 – 2004, un estudio observacional transversal realizado por el centro nacional para estadísticas de salud de los centros para el Control de la enfermedad que utiliza un diseño de probabilidad estratificada, varias etapas para obtener una muestra nacional representativa de la población de Estados Unidos.
El análisis incluyó a 402 adultos sanos de Estados Unidos con acelerómetro válido, fitness cardiorrespiratorio y las concentraciones de glucosa e insulina del plasma de ayunas.
Después de controlar por las variables de confusión se realizó una regresión lineal múltiple para predecir el modelo homeostático de resistencia a la insulina (HOMA-IR) base onaverage minutos diarios de actividad física de moderada a vigorosa (MVPA).
Resultados: En nuestros modelos bivariadas, MVPA, fitness cardiorrespiratorio y porcentaje de grasa corporal se correlacionaron todo significativamente con registro HOMA-IR. En el modelo completo incluyendo MVPA y las variables de confusión, hubo fuertes e importantes asociaciones entre MVPA y registro HOMA-IR (beta =-0.1607, P = 0.004).
En contraste, la asociación entre la aptitud cardiorrespiratoria y registro HOMA-IR no fue significativa.
Conclusión: Cuando se utiliza una medida objetiva de la actividad física la cantidad de tiempo dedicado a la actividad física diaria fue asociada con menor resistencia a la insulina, mientras que mayor aptitud cardiorrespiratoria no fue. Estos resultados sugieren que la cantidad de tiempo dedicado a la actividad física puede ser un factor determinante para mejorar el metabolismo de la glucosa.
Autor: Rachael K NelsonJeffrey F HorowitzRobert G HollemanAnn M SwartzScott J StrathAndrea M KriskaCaroline R Richardson

Tabaco y Diabetes: Mala combinación.

El tabaco mata cada año en Europa a 1,2 millones de personas. No solo provoca cáncer de pulmón o afecta al rendimiento físico, sino que también es uno de los peores factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares: Tabaquismo, Diabetes, Tensión alta o Colesterol, además de marcadores como la edad o el sexo –el masculino posee una mayor tendencia a sufrir este tipo de patologías- resultan problemas determinantes a la hora de sufrir, por ejemplo, infartos de miocardio.

Cuando dos o más factores de riesgo convergen en un mismo paciente los riesgos no se suman, sino que se multiplican. La diabetes, y más concretamente la hiperglucemia daña las arterias, endureciéndolas y favoreciendo la aparición de trombos o tensión arterial elevada. El tabaco también tiene un serio efecto perjudicial para la circulación, lo que provoca que el riesgo del diabético a la hora de fumar sea mucho mayor que el de cualquier otra persona, estimulando gran cantidad de complicaciones derivadas de esta patología del sistema endocrino.

Algunos estudios aseguran que el efecto de un solo cigarrillo se multiplica por 6 en el paciente diabético, además de producir mayor resistencia a la insulina y una intensa variabilidad en los controles. Por lo tanto, tabaco y diabetes están destinados a moverse en ámbitos diferentes. Si ha sido diagnosticado con diabetes y fuma, recomendamos dejar este hábito como una pauta básica para obtener un control decente sobre la enfermedad.

Recuerde que si continua con la costumbre de fumar, el riesgo de sufrir neuropatía, retinopatía diabética o problemas en piernas y brazos es muy alto.

EL USO DE INSULINA

Las personas con diabetes tipo 1 no tienen la capacidad de sintetizar naturalmente insulina por parte de su organismo. El páncreas que es la glándula encargada de la secreción de la hormona sufre un proceso de ataque frente a antígenos propios que destruye sus propias células. El mecanismo que produce la diabetes no está completamente aclarado para los científicos.

Se tiene claro que se produce una falta de producción de insulina en la diabetes tipo 1, lo que determina que el azúcar contenido en la sangre no pueda ser utilizado por los tejidos del cuerpo, aumentado su concentración. La hiperglucemia mantenida a lo largo del tiempo produce daños a nivel de varios órganos, especialmente la retina, terminales nerviosas de los miembros y riñón. Estos tres sectores (ocular, renal y nervioso periférico) son los más afectados en los pacientes diabéticos en que no se controla sus niveles de glucemia.

El descubrimiento de la insulina sintética ha proporcionado grandes avances para lograr niveles deseados de glucosa en sangre. La misma trae múltiples formas de aplicación, por parte del mismo paciente, en su propio hogar.

La tecnología actual permite contar con glucómetros digitales, de gran exactitud que permite lograr un ajuste de la dosis exacta de insulina. Hace algunos años atrás eran habituales las crisis de hipoglucemia, por el uso de insulina, porque se requiere valorar la cantidad de glúcidos ingeridos con la comida, aspecto muy variable en las personas.

Con la capacidad de control de la glucemia capilar en la propia casa, la persona tiene mayor seguridad en su tratamiento, logrando un mejor control de la cifras y evitando el avance de la enfermedad.

Existen variedades de insulina que cambian en su forma de administración, tiempo de acción y capacidad de descenso en los niveles de glucemia. La insulina de bajo peso molecular permite una fácil aplicación intramuscular y es una buena alternativa para todos los pacientes. Existen dispositivos que facilitan la aplicación, incluso el propio paciente puede administrarse la insulina.

En cambio, la insulina cristalina, de más rápida acción, permite ajustar rápidamente si los valores se encuentran por fuera del rango esperado en un control habitual. Siguiendo determinadas pautas el paciente puede saber en que momento y circunstancias administrarse la medicación.

Su médico de confianza deberá explicarle al paciente el uso de cada tipo de insulina, la forma de administración así como evacuar todas las dudas que puedan surgir en la evolución del tratamiento.

Diabetes tipo 3: La familia del paciente diabético

Cuando una persona es diagnosticada con diabetes, en ocasiones la familia es el único apoyo para salir adelante con la enfermedad. Especialmente en pacientes menores de edad, se produce un total vuelco por parte de los padres para atender las necesidades del enfermo. Los progenitores, al igual que el hijo, deben aprender a controlar factores tan importantes como la dieta, el ejercicio, la existencia de hipoglucemias o hiperglucemias y los tipos de insulina y en que horario deben ser administrados.

En ocasiones, esto lleva a una sobreprotección que provoca que el propio paciente no sea capaz de desarrollar independencia frente a su enfermedad, o que incluso deje a sus padres el “trabajo sucio´´ a la hora de tratar su diabetes. Es conveniente en estos casos conseguir un equilibrio en el que el individuo sea consciente de las consecuencias de no tratar su enfermedad, y a consecuencia aprenda a cuidarse por sí solo.

En ocasiones, el mejor ejemplo puede ser el llevar una vida ordenada, tanto en la diabetes como en la convivencia y tareas cotidianas. Crear tratos en los que ambas partes salgan beneficiados mediante una actitud negociable, aunque no permisiva. Es básico no olvidar que, aunque diabético, la persona con la que tratamos es un ser humano como cualquier otro, y por lo tanto no hay compasión ni caprichos por el mero hecho de tener la enfermedad.

Es básico conocer cómo tratar y convivir con un paciente de diabetes, pero como se suele decir: No hay mejor médico que el propio diabético.