Diabetes y depresión.

Cuando una persona es diagnosticada con Diabetes, ya sea Tipo 1 o Tipo 2, se produce un brutal cambio en la vida del paciente que puede llevar a intensas situaciones de desesperación y estrés. Después de haber tenido una vida mayormente despreocupada en cuanto a salud, el individuo debe empezar a preocuparse por temas tan variados y hasta ahora completamente extraños como la dieta, el ejercicio, los tipos de insulina, unidades a inyectar y estrictos horarios.

Además, se puede producir una especie de rechazo a la propia enfermedad que origina un mal control y un descontento general en la persona afectada por la Diabetes. Las situaciones en las que la persona se encuentra obligada a confesar en público su enfermedad, o en las que ven como su familia o amigos apenas parecen comprender la situación pueden originar una profunda mella en el ánimo.

En situaciones como esta, se recomienda seguir al máximo el nuevo estilo de vida que llevará el enfermo, entender la patología y estar dispuesto a proporcionar ayuda y soporte, tanto médico como emocional, a la persona que aún se encuentra en conmoción por el enorme cambio. Hay que rehusar el concepto de limitar la enfermedad al propio paciente: Su familia y amigos deben involucrarse y saber desenvolverse en todo tipo de situaciones.

La diabetes es un fenómeno cada vez más generalizado en la sociedad, y tanto actores como personajes televisivos o deportistas la sufren sin permitir que esta produzca una limitación en el desarrollo normal de sus vidas.

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